miércoles, 4 de marzo de 2015

PENITENTE

Tengo, así lo siento,
Un fino hilo tenso,
Que se encastra
En las paredes del universo,
Donde presiento
No me espera nada,
Más que un eterno,
Tormento,
Que con persistencia
Amordaza,
Las palabras ácidas
De mi pensamiento,
Entiendo,
Como cada fulano
Que esta danza
Es una fugaz farsa
Que no ha de conducirme,
Lo se cierto,
Hacia lugar alguno,
Salvo al desastre
De la desesperanza.
Y aún así,
Que cruento,
Cada paso que da
Este mi cuerpo,
vestido de nazareno,
Capirote de Semana Santa,
Es un paso preso
De las férreas cadenas
Que dispusieron
Sobre mis tobillos
Allá en la infancia.
En perpetuo,
Desfile de muertos,
Bien centrado,
Sin tardanza,
Voy marcando el paso,
En la fila prieto,
Con los cadáveres
Que tañen sus campanas.
Voy notando,
Por cierto,
La sangre espesa
Densa y pesada,
Resbalar por mis piernas
Para cubrir la calzada,
Para mezclarse con la cera,
Sobre la acera atestada
De columnas inmóviles,
Yertos cuerpos enhiestos,
Velados,
Prendados de la nada
Que son esos monigotes

Ataviados con oro y grana.

4 comentarios:

  1. Este poema me ha producido desazón. A lo mejor era el efecto que buscabas provocar, no sé. En cualquier caso es rápido y tiene una cadencia similar a la danza de la llama de los cirios que llevan los nazarenos.

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  2. Salió así, como una bocanada, de algún rincón oscuro de mi. No puedo decir otra cosa.

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  3. La verdad es que refleja claramente la imagen que quieres mostrar como algo triste, lúgubre y algo decadente. ME gusta

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